La modernidad llega al Asiento Humano Pacaya Samiria

Durante décadas, los vecinos del Asentamiento Humano Pacaya Samiria, en el corazón del distrito de San Juan Bautista, vivieron bajo la sombra del olvido y la precariedad pero ahora viven en la modernidad. Cada temporada de lluvias, tan intensas y frecuentes en nuestra Amazonía, convertía sus calles en laberintos de lodo e inundaciones, dificultando el tránsito de niños hacia sus escuelas y de adultos hacia sus centros de trabajo.

Como alcalde, pero fundamentalmente como alguien que conoce cada rincón de este distrito, entendí que no podíamos seguir permitiendo que miles de familias vivieran en condiciones de tercera categoría. Por ello, asumimos el firme compromiso de ejecutar el proyecto de «Mejoramiento del servicio de movilidad urbana en el ámbito del A.H. Pacaya Samiria«, una obra que no solo pone cemento, sino que devuelve la dignidad a nuestra gente.

Una respuesta técnica a una necesidad histórica para la modernidad

En la gestión pública, la voluntad política debe ir acompañada de una ejecución técnica impecable. Este proyecto no fue una improvisación; fue el resultado de un estudio detallado de suelos y flujos de agua, considerando la topografía particular de la zona. Con una inversión estratégica, nos propusimos transformar radicalmente el rostro del A.H. Pacaya Samiria, interviniendo sus principales calles con pavimentación de concreto armado, veredas peatonales y, lo más importante, un sistema de drenaje pluvial eficiente. En Loreto, construir pistas sin un buen sistema de desagüe de lluvias es tirar el dinero al agua; por eso, mi gestión se asegura de que cada sol invertido sea duradero y resistente a nuestro clima extremo.

Más que pistas: Salud y seguridad para las familias

Como médico de profesión, mi visión de la infraestructura siempre está ligada al bienestar humano. Una calle pavimentada es mucho más que una vía para vehículos; es una barrera sanitaria contra las enfermedades. Al eliminar los grandes charcos de agua estancada y el barro persistente, estamos reduciendo drásticamente los focos de reproducción del zancudo transmisor del dengue, la malaria y el zika. Asimismo, las veredas nuevas permiten que nuestros adultos mayores y personas con discapacidad puedan desplazarse con total seguridad, disminuyendo el riesgo de caídas y accidentes. Esta es la «obra social» que se esconde detrás del concreto: un entorno limpio y seguro donde nuestros niños puedan jugar sin terminar cubiertos de lodo o expuestos a infecciones cutáneas.

Modernidad

El impacto económico y la plusvalía del hogar

Otro aspecto fundamental de esta obra en el A.H. Pacaya Samiria es la revalorización de la propiedad privada. Durante años, las casas en esta zona tenían un valor comercial muy bajo debido a la falta de accesibilidad y servicios básicos de calidad. Hoy, gracias a este mejoramiento urbano, el valor de cada vivienda se ha incrementado significativamente (plusvalía), permitiendo que las familias vean en su hogar un verdadero patrimonio para sus hijos. Además, la facilidad de acceso permite que el transporte público, los camiones de basura y los vehículos de emergencia (ambulancias y bomberos) puedan ingresar sin contratiempos, integrando finalmente a Pacaya Samiria a la dinámica económica de todo el distrito de San Juan Bautista.

Transparencia y gestión directa

Lograr el presupuesto para estas obras en un contexto económico nacional complejo no ha sido tarea fácil. Como alcalde con formación en contabilidad, he sido extremadamente riguroso en la gestión del gasto público. No hemos esperado que el presupuesto llegue solo; hemos gestionado ante los niveles de gobierno correspondientes y hemos optimizado los recursos propios de la municipalidad para que las obras en Pacaya Samiria sean una realidad palpable. Mi compromiso con la transparencia es total: cada bolsa de cemento y cada metro de tubería debe estar donde corresponde, sirviendo al vecino. No acepto obras a medias ni plazos eternos; mi equipo de supervisión tiene instrucciones claras de exigir la máxima calidad a las empresas constructoras.

El futuro de San Juan Bautista está en marcha

La transformación del A.H. Pacaya Samiria es solo una pieza del gran rompecabezas de modernización que estamos armando en el distrito. Al igual que en Bella Luz y otros sectores estratégicos, nuestra meta es cerrar las brechas de infraestructura que nos han mantenido rezagados. San Juan Bautista ya no es el distrito del olvido; hoy somos un distrito en movimiento, que gestiona, que construye y que cuida a su gente.

Seguiremos trabajando con la misma energía del primer día, porque ver a una madre de familia caminar por una vereda limpia con su hijo de la mano es la mayor satisfacción que puedo recibir como autoridad. Este es el cambio real que prometimos y este es el camino que seguiremos recorriendo hasta el último día de mi gestión.